La Ciudadela de Hue, residencia de emperadores

Hue fue durante décadas la residencia de los emperadores y la capital del imperio de Vietnam. En el centro de la ciudad se levanta la Ciudadela, una impresionante fortaleza del año 1800 declarada Patrimonio de la Humanidad. Así mismo, los distintos emperadores de la dinastía Nguyen que durante años reinaron en Vietnam, fueron enterrados en la ciudad. Desde el punto de vista histórico, la Ciudadela de Hue estuvo presente en un capítulo muy importante de la Guerra de Vietnam, la ofensiva Tet, donde fallecieron aproximadamente diez mil personas, la mayor parte de ellas civiles.

Ciudadela. Hue. Mayo 2015


Hue y su Ciudadela


Al llegar a la estación de tren de Hue desde Danang, varios conductores de motocicleta se me echaron encima para intentar llevarme, y como siempre, me negué. Ya había visto que eran únicamente tres kilómetros hasta el hostal donde quería alojarme, y sentía mejor mi pie. Así también aprovechaba para ver esa parte de la ciudad. Y de paso, vi atardecer en el río Huong, conocido como río Perfume.

Atardecer sobre el río Perfume. Hue. Mayo 2015

Cuando comprobé la habitación del hostal, de ocho camas, me pareció correcta y me quedé allí, aunque luego descubrí que no estaba tan limpia como parecía. Y aunque no era nada serio, lo comenté en recepción. Por lo demás, buena ubicación, buena comida en el restaurante, y las recepcionistas eran encantadoras y te informaban de todo. Se llama Google Hotel, y está muy cerca del mercado nocturno y uno de los puentes que cruza el río Perfume. Además, sólo había otra persona más en la habitación, una chica joven de Corea del Sur, con la que estuve charlando un rato al volver luego por la noche. El precio por noche, con desayuno incluido, cinco dólares.

Al ducharme descubrí que tenía los ganglios linfáticos de la ingle derecha inflamados. Supuse que la causa era la infección del dedo del pie del mismo lado, y aún así, me dejó preocupado, pues notaba dolor al tocar la zona. Salí a cenar algo y dar un paseo. Una de las cosas que elegí para cenar fue una ensalada de aguacate, pero me trajeron sólo trozos de aguacate con un extraño aderezo bastante malo de sabor, a mi gusto claro. Ni me preguntaron al ver que dejé más de la mitad en el plato.

Puente iluminado sobre el río Perfume. Hue. Mayo 2015

Al día siguiente fui a ver la Ciudadela antigua caminando. El hotel ofrecía un tour de un día a la misma durante la mañana, y a las tumbas reales por la tarde, guía y comida incluidas. Pero preferí visitar tranquilamente y a mi aire la fortaleza, en parte porque no sabía cómo seguiría evolucionando mi pie. La entrada al recinto fueron 150.000 dongs, que incluía también la entrada al museo Bao Tang.

El muro posee dos kilómetros de ancho y diez de largo, un foso de 30 metros de ancho y cuatro de profundidad, y diez puertas de entrada. Tiene distintas secciones, con jardines, templos, un teatro, edificios para las tropas o la residencia del Emperador. Para ser honesto, y por todo lo que había oído y leído acerca de este recinto, quedé un poco defraudado, esperaba algo más. Quedó muy afectada durante la guerra con los americanos. y se están llevando a cabo trabajos de restauración para recuperar el antiguo esplendor real. Lo que me resultó del todo sorprendente fue que en el otro extremo de la fortaleza habían construido ¡una pista de tenis!.

Muro de la Ciudadela. Hue. Mayo 2015

Puerta Ngo Mon. Hue. Mayo 2015

Ciudadela. Hue. Mayo 2015

Ciudadela. Hue. Mayo 2015

Al volver al hotel pregunté cómo ir a las tumbas imperiales, a unos quince kilómetros de la ciudad, y me dijeron que podría ir por mi cuenta, en motocicleta, pero que el camino era complicado, que muchos turistas se perdían y que tendría que ir preguntando por la dirección correcta a cada rato. Finalmente contraté el tour, el mismo que había comenzado por la mañana con la visita a la Ciudadela, pero incluyendo sólo la comida tipo buffet, el autobús hacia las tumbas y el regreso en un barco dragón por el río Perfume, por 140.000 dongs. Alquilar una motocicleta, pagar la gasolina y la comida me habría salido por el mismo precio o incluso más caro, aunque es cierto que, posteriormente, viendo el paisaje, hubiera preferido ir parando de vez en cuando para tomar fotografías.

Los Emperadores de la dinastía Nguyen ordenaron construir sus mausoleos en vida, y algunos de ellos incluso los utilizaron como residencia mientras aún seguían vivos. Se extienden a lo largo de la orilla del río Perfume. Allí también se encuentran monumentos, templos, jardines, lagos y espectaculares paisajes.   

La entrada a cada una de las tumbas costaba 100.000 dongs adicionales, así que de las tres que estaban previstas visitar, elegí entrar a la primera, la tumba de Minh Mang, y a la tercera, la tumba de Tu Duc. Ya había leído previamente sobre ellas, y parecían ser las más llamativas. No obstante, en la segunda, la tumba de Khai Dinh, pude entrar, subir todas las escaleras, y llegar a un punto donde sacar alguna buena fotografía porque los encargados de recoger las entradas no estaban muy pendientes. No obstante, y aunque podría haber seguido hacia delante, finalmente me di la vuelta por si era el guía el que me veía y llamaba la atención. Resultó ser la más espectacular de las tres, siempre desde mi punto de vista. Nuevamente, la guía Lonely Planet estaba equivocada, y no sólo en los precios, a pesar de ser una edición del año 2014. Y digo nuevamente porque durante estos meses de viaje han sido varias las ocasiones en las que he encontrado errores.

Tumba de Khai Dinh. Alrededores de Hue. Mayo 2015

Tumba de Khai Dinh. Alrededores de Hue. Mayo 2015

Mi siguiente destino era Dong Hoi, la ciudad grande más cercana al Parque Nacional Phong Nha-Ke Bang, donde realmente quería llegar. Al volver al hotel, y visto que Hue, como ciudad, no parecía tener más atractivo, contraté el autobús hacia dicha ciudad con salida a las doce de la mañana del siguiente día por 150.000 dongs. Jady me había comentado que el precio debería ser de 120.000 dongs, pero la estación del norte estaba a unos siete kilómetros de distancia, y el transporte hacia allí me habría supuesto la diferencia, por lo que merecía la pena que me recogiesen en el hotel y evitarme así la caminata.

Originalmente había elegido el autobús con salida a las siete de la mañana, pero al bajar a cenar, la recepcionista me pidió disculpas, porque el precio en ese horario era de 220.000 dongs, y que era el de la tarde, con salida a las cinco, el que tenía el precio económico. Al decirle que eso era muy caro y enseñarle el mensaje de Jady donde ponía que el precio real eran 120.000 dongs, me dijo que había otro con salida a las doce de la mañana por 200.000. Después de preguntarle la dirección de la estación y decirle que iría caminando para comprar el billete directamente allí, habló con su jefa y me dijo que me lo dejaban en los 150.000 dongs originales. ¿Cómo no iba a pensar que me la estaban metiendo doblada igualmente?.

Al llegar a la habitación, me encontré con otra chica distinta a la de la noche anterior pero también coreana. Y al igual que la otra, después de un largo viaje, se había quedado todo el día descansando en la habitación sin ver nada de la ciudad, y marchaba temprano al día siguiente. Una extraña manera de viajar. 

La mañana siguiente fue tranquila. Salí a comprar la segunda caja de antibióticos que me había recetado el doctor, y en la primera farmacia me pidieron 180.000 dongs, cuando en el hospital de Danang pagué 130.000, incluido también el analgésico. Busqué otra, y me pidieron 160.000 dongs, que se acabaron quedando en 150.000. No conseguí que me explicaran el porqué de la diferencia con respecto al precio del hospital. También aproveché para comprar unas multivitaminas, pues venían los días de trekking en las cuevas del parque nacional y no quería sentirme débil.

Después estuve hablando con otra de las recepcionistas, y me contó que no tenía un sólo día de vacaciones en todo el año. Que era muy difícil conseguir trabajo en Hue porque hay muchos estudiantes, por lo que se aferraban al trabajo que encontraban como podían. Adicionalmente los sueldos son bajos, y no era suficiente con el que ganaba su marido. Todo ello suponía que apenas pasaba tiempo con su familia y su niño de tres años.

También me explicó que el autobús de las siete de la mañana me hubiera llevado directamente al Parque Nacional de Phong Nha, igual que el de las cinco de la tarde, y que el que había comprado me dejaría en la estación de Dong Hoi. En realidad era donde quería ir, pero únicamente porque desconocía que se pudiese ir directamente al Parque, y la recepcionista de la noche anterior no me lo explicó correctamente. No obstante, me ofreció cambiar el autobús al de las cinco, porque aún estaba a tiempo, pero no quería llegar de noche sin conocer la zona, así que lo dejé estar. Si me lo hubieran explicado así, sí que hubiera escogido el de las siete de la mañana. Igualmente, llamó al conductor del autobús para preguntarle si había autobuses locales desde la estación de Dong Hoi hacia Phong Nha, y le contestó que sí, y que costaban 20.000 dongs, así que me quedé más tranquilo.

Mientras esperaba al autobús, que llegó con cuarenta y cinco minutos de retraso, vi entrar una rata y esconderse detrás de uno de los sofás de recepción. Avisé, pero no parecían estar muy preocupados, ni la echaron o mataron. Al final, el animal se terminó yendo por sí mismo. 

El autobús resultó ser una minivan con un espacio ínfimo entre asientos, así que ya preveía un viaje muy largo. Me senté detrás, en el asiento del pasillo, donde había pequeños taburetes de plástico para que la gente se sentara allí. Pero yo podía sacar una de las piernas por el lateral, y empuje el taburete delante de mí un poco hacia delante antes de que subieran más pasajeros. Tardamos otros cuarenta y cinco minutos en recoger al resto de la gente, y durante la primera hora, había sitios de sobra y no tuve a nadie delante, por lo que fui bien. Pero luego subieron unos cuantos de golpe, hasta llenar el vehículo con veinte personas apiñadas. Y con mucho calor, porque el aire acondicionado no era suficiente, o al menos atrás no llegaba.

La longitud de mi pierna supera por mucho el espacio del asiento. Minivan desde Hue a Dong Hoi. Mayo 2015

Veinte personas apiñadas. Minivan desde Hue a Dong Hoi. Mayo 2015

En resumen, la Ciudadela de Hue, en su estado actual, me parece que está sobre valorada, aunque entiendo la importancia histórica de la misma. De hecho, me gustaron más algunas de las tumbas reales, en los alrededores de la ciudad. No obstante, y dado que un día es suficiente para visitar todo, creo que merece la pena hacer un alto en esta ciudad en un viaje por Vietnam.


Comparte esta aventura:

2 comentarios :

  1. Veo que sigues camino al andar, caminante.....
    Espero y deseo te mejores de tu pié, y te sigan invitando los locales ja ja ja, a zampar o lo que sea....¡un abrazo tronx's!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Juancar. Ya te conté más anécdotas en persona, así que poco más que añadir. Sólo lo mismo que te contesté en otro de tus comentarios, que siento mucho haber tardado tanto en contestarte, pero no me he dado cuenta hasta ahora que había inhabilitado esta opción por error. Un abrazo.

      Eliminar

 
Copyright © La Aventura del Dragón.