Tam Coc, el templo Bai Dinh y Ninh Binh

Tam Coc es el nombre del pueblo que la mayoría de turistas asocia a la ciudad Ninh Binh, a unos cuatro kilómetros de distancia. Tam Coc es conocida como la bahía de Halong en tierra, dado que picos montañosos parecen surgir de la misma caóticamente, entre los canales de agua y los campos de arroz. La antigua capital de Vietnam durante las dinastías Dinh y Le, Hoa Lu, se encuentra a pocos kilómetros.

Vistas desde el mirador de la cueva Mua. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015


El autobús nocturno desde Phong Nha llegó a Tam Coc sobre las cinco y media de la mañana, y allí estaba el dueño del hostal esperando a los que nos bajamos para ofrecernos sus habitaciones. Tuvo el buen detalle de ofrecernos una taza de té de primeras. El lugar contaba con habitaciones para compartir, y al otro lado de la calle, con habitaciones tipo hotel. La cama en una de las primeras costaba seis dólares sin desayuno y siete con el mismo. El pero, que el baño en la planta de abajo estaba fuera, y era el que también utilizaban los clientes del restaurante.

Le comenté la oferta que había escrita en la pancarta del hostal de Phong Nha, y le enseñé la foto, y me contestó que debía consultarlo y que esperase. Poco después me dijo que efectivamente la primera noche en el dormitorio común, con diez camas y un espacio muy pequeño, sería gratis, pero sin desayuno. Pensé que para una noche sería suficiente y que ya me cambiaría a una habitación individual al día siguiente, así que me quedé allí. El lugar se llama Tam Coc Backpackers Hostel

Durante el desayuno encontré a una española y dos amigas que también hablaban español, que iban a alojarse en el hotel y coger el famoso tour en bote para dar una vuelta por lo que denominan la bahía de Halong en tierra, y entrar por algunas cuevas durante el trayecto. Como ese era precisamente mi plan, les pregunté que si les importaba que me uniese a ellas, y me contestaron que no. Pero al rato vino la española a decirme que el dueño del hostal les había comentado que los botes eran para dos o tres personas, por lo que les dije que no se preocuparan que ya me buscaría la vida.

Otra de las recepcionistas me explicó que, aunque el muelle para coger el famoso tour en bote estaba allí al lado, el precio era considerablemente menor en los otros muelles más alejados, a unos seis o siete kilómetros de distancia. Me aconsejó alquilar una bicicleta e ir hacia allí, y así lo hice. Al menos, en esa ocasión, la bicicleta era de montaña, aunque algo pequeña para mí. El paisaje lo configuraban picos kársticos que parecían surgir de la nada entre los campos de arroz. Estás formaciones volví a verlas meses después en la isla de Langkawi, en Malasia. Los vietnamitas estaban trabajando en los campos de arroz, y dejaban los tallos cortados en la carretera, que a veces tenía que cruzar sin ver una pizca de asfalto. 

Por fin llegué al muelle más alejado, y regateé el precio del mismo con la única persona que hablaba algo de inglés allí, una muchacha joven que se había casado recientemente. Me dijo que al finalizar, era costumbre dar una propina a la remera de 50.000 dongs, dos euros al cambio. No recuerdo cuánto me costó el trayecto, pero sí que, efectivamente, era bastante más económico que lo que me habían informado al lado del hostal. Durante el trayecto cruzamos varias montañas por las cuevas que se abrían paso en su base, y vi algún otro bote con cinco personas, por lo que dudé si la española me dijo aquello por no decirme que en realidad preferían ir ellas solas, aunque sinceramente, poco me importaba.


Tam Coc. Mayo 2015

Tam Coc. Mayo 2015

La mujer que conducía el bote movía los remos con las piernas, y lo hacía sorprendentemente rápido. La vuelta se me hizo pesada pues ya empezaba a hacer calor y el paisaje era evidentemente el mismo. Cuando llegamos, me pidió la propina, y le pregunté el precio, por si me pedía menos. Se desmarcó con 100.000 dongs, el doble, por lo que me eché a reír, y le dije que no. Le di directamente el billete de 50.000 y también empezó a reírse, porque sabía que la había pillado. Supongo que fue lo que les dijo a otras compañeras en el muelle, porque también comenzaron a reírse. 

Tam Coc. Mayo 2015

Desde allí paré de nuevo en el hostal para preguntar la dirección al siguiente destino, la cueva Mua, en dirección opuesta. No estaba muy lejos, otros cuatro o cinco kilómetros, aunque el camino no era muy bueno. La entrada fue de 50.000 dongs, algo cara teniendo en cuenta lo pagado en otras atracciones, y 3.000 más por dejar la bicicleta en el aparcamiento. La cueva era relativamente nueva, y la estaban preparando para el turismo, por lo que no pude ver mucho allí. Además, estaba llena de agua, y tenía que quitarme las zapatillas y usar bañador para seguir adelante, lo que no me pareció buena idea por si el dedo del pie volvía a infectarse. Después subí al mirador al que se llegaba a través de unas escaleras con escalones altos, por lo que, unido al intenso calor a esas horas, resultó muy duro llegar hasta arriba. Eso sí, las vistas fueron espectaculares. De hecho, es la verdadera atracción del lugar. He de añadir que el personal, incluyendo el del hotel que había allí mismo, prácticamente no hablaba inglés, por lo que las instrucciones que me dieron cuando pregunté por la cueva fueron inexistentes, y tampoco había indicaciones. 

Vistas desde el mirador de la cueva Mua. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Posteriormente seguí pedaleando hasta la zona denominada como Trang An. Me desvié del camino principal cuando vi una indicación con dicho nombre. El paisaje seguía siendo el mismo, y, sin embargo, su belleza me hizo continuar más de lo que la temperatura del momento parecía recomendar, pues el sol abrasaba y ya estaba cansado. De hecho, me quemé los brazos. Después de unos veinte o treinta minutos por aquella ruta, decidí dar media vuelta y volver al hostal para comer y descansar, pues llevaba despierto desde las cinco de la mañana, si no antes.

Concentración de patos en un canal. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Trang An. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Aproveché para dar la bolsa de ropa sucia a lavar, pues el ridículo coste de este servicio siempre invitaba a hacerlo en lugar de lavarla por ti mismo. Estuve descansado un rato en la cama, y buscando información sobre las excursiones a la bahía de Halong en internet, y preguntando después a la recepcionista, que me informó sobre los paquetes completos que promocionaban. Es decir, la opción que me dieron era ir desde Tam Coc a la bahía, y desde ésta a Hanoi, la capital de Vietnam, lo que desde el punto de vista logístico era perfecto. Estuve investigando sobre la opción de ir por mi cuenta y contratar el barco allí mismo, pero los comentarios que leí hablaban de la complejidad de los transbordos, especialmente si quería ir a la isla Cat Ba, y de que el ahorro no compensaba los quebraderos de cabeza. 

La tarde, por tanto, fue tranquila. Los trabajadores del hostal me invitaron a subir a la segunda planta para tomar algo de cerveza y vino de arroz gratis en la hora feliz, y también algo de picar. Jugué unas cuantas partidas de billar con ellos, comprobando que había perdido mucho toque desde los años en los que jugaba con mayor frecuencia.  

Al día siguiente alquilé una motocicleta automática por 150.000 dongs, siendo un tercio más cara que la manual. Debía aprender a manejar las otras. La idea era ir, en primer lugar, a la antigua capital, Hoa Lu, y en segundo lugar, al Parque Nacional Cuc Phuong. De camino, descubrí que la zona de Trang An era distinta a la que había visto la tarde anterior. Es decir, probablemente yo la vi desde otro flanco diferente, pero el edificio de entrada donde se vendían los billetes de las barcas estaba allí. Hoa Lu no estaba mucho más lejos.


Hoa Lu, la antigua capital de Vietnam


Se accedía a la puerta de entrada a Hoa Lu después de cruzar un puente sobre un pequeño lago. El coste de la misma, 10.000 dongs. Fue la antigua capital de Vietnam durante las dinastías Dinh y Le, entre los años 968 y 1009. Nuevamente, las expectativas que llevaba superaron por mucho la realidad. Sinceramente, no hay prácticamente nada allí que merezca la pena ver, ningún edificio que te hiciese imaginar lo que en la antigüedad fue la capital del imperio. Lo que sí comprobé es algo sobre lo que había leído, y es que hay muchos hombres que visten con ropas militares, y más aún únicamente con el casco, que utilizan para protegerse del sol. En Tam Coc también había visto ya alguno, y fue la tónica en el resto del norte del país. 

Entrada a Hoa Lu. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Hoa Lu. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Hombre vestido con ropas y casco militares. Hoa Lu. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015


El templo Bai Dinh

Aunque en el pequeño mapa que me dieron en el hostal figuraba, no me había percatado del templo Bai Dinh hasta que vi su torre a lo lejos, desde la carretera de camino a Cuc Phuong. Al preguntar a unos trabajadores que descansaban en la sombra, me indicaron la dirección a seguir, y que rodeaba un pequeño lago. Es un complejo budista que comenzó a construirse en el año 2003 y se terminó en el 2010, y que en poco tiempo se ha convertido en un lugar muy visitado por los vietnamitas. El templo va descendiendo por ambos lados de la colina, con templos construidos en la parte central y a diferentes alturas, hasta llegar al lago. El paisaje y los jardines sobre los se levanta también ayudan a incrementar su belleza.

Dejar la motocicleta en el aparcamiento me costó 20.000 dongs, muy caro comparado con los otros que había utilizado en el país previamente, y creo que evitables si la dejas en uno de los caminos cercanos. También me ofrecieron un transporte eléctrico desde allí hasta arriba de la colina, y que decliné porque eran otros 30.000 dongs, así que fui caminando tranquilamente. Allí había varios restaurantes y un pequeño mercado. El templo Bai Dinh es impresionante, precioso, muy buen cuidado y con estatuas enormes. Recomiendo enormemente su visita, y por supuesto, por delante de la ciudad antigua si se va ajustado de tiempo. A la torre no llegué a subir, dado que su entrada eran 50.000 dongs, y las vistas desde la parte más alta del templo ya eran suficiente. 

Una vez acabada la visita, y antes de bajar al aparcamiento, entré al baño, y al salir, apareció una señora que me pidió 5.000 dongs por utilizarlo. Le dije que no iba a pagar nada. La cantidad era ridícula, pero odio que me pidan dinero por utilizar un baño dentro de una instalación por la que ya he pagado previamente por entrar. Empezó a gritarme algo que evidentemente no entendí, pero pasé de ella y seguí mi camino hacia abajo. 

Templo Bai Dinh. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Templo Bai Dinh. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Templo Bai Dinh. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Templo Bai Dinh. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Templo Bai Dinh. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Templo Bai Dinh. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Templo Bai Dinh. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Templo Bai Dinh. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Templo Bai Dinh. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Templo Bai Dinh. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Seguí conduciendo hasta el Parque Nacional Cuc Phuong, que estaba más alejado de lo que parecía, unos veinte o veinticinco kilómetros desde el templo Bai Dinh. Es una de las área protegidas más importantes de Vietnam debido a la diversidad de vida animal y vegetal que contiene. Dispone de varias rutas de senderismo, y también opciones para pasar la noche allí dentro. Al llegar, paré en el centro de información, donde me comentaron que había siete kilómetros hasta el primer punto de parada y veinte hasta el segundo. En éste último es donde se encuentran los árboles ancestrales y alguna cueva que quería ver, pero no tenía ganas de conducir otros cuarenta kilómetros, ni suficiente combustible para ello, y no sabía si había alguna gasolinera dentro. Pensé que viniendo de Phong Nha y viendo lo que vi allí, Cuc Phuong no podría ofrecerme algo más espectacular, aunque quizás me equivoqué. Así que me quedé comiendo algo fuera, y como no había opciones de comida cocinada, opté por una pequeña caja de arroz frito con carne de cerdo. Allí había una gata alimentando a su recién nacido a la que le gustaba mi arroz, y estuve jugueteando con ellos hasta que acabé de comer. 

Parque Nacional Cuc Phuong. Alrededores de Tam Coc. Mayo 2015

Al volver lo hice por la ciudad Ninh Binh, y no me pareció una ciudad que tuviese ningún atractivo. Pero la visita fue rápida mientras conducía la motocicleta, así que posiblemente mi impresión fuese errónea.   

Cuando me dispuse a contratar el tour hacia la bahía de Halong en el hostal, me cambiaron las condiciones del día anterior. Es decir, el precio de 120 dólares que me habían ofrecido ya no correspondía al tour de buena calidad, que subió a 165 dólares, sino a otro con peores condiciones y referencias, y que además era en un "party boat", con fiesta en el barco y en la isla, y ni harto de vino me iba a unir a aquello, compartiendo la experiencia con turistas, posiblemente niñatos, con ganas de emborracharse.

Aquello me molestó, y se lo dije, además de cancelar mi deseo de contratar la excursión con ellos. Busqué entonces otras opciones por internet, y en Tripadvisor vi que había una buena compañía en Ninh Binh, que parecían serios y tenían muy buenos comentarios, y les escribí un correo para informarme. Todo bien, excepto el precio, que seguía siendo alto, 148 dólares, más otros dos por recogerme en Tam Coc, aún estando separadas únicamente por cuatro kilómetros. Este detalle y, especialmente, el hecho de no poder pagar con tarjeta y tener yo un límite diario en la mía, me hizo desestimar también esta opción.

No me gustan mucho este tipo de situaciones estresantes en las que parece que tienes que elegir algo en el último momento, con la incertidumbre de saber si es lo mejor o no par tí, o te quedas sin nada. Así que decidí comprar simplemente el billete del autobús local hacia Hanoi, donde había leído que los precios eran considerablemente menores por la cantidad de oferta que hay. El trayecto fueron dos horas y media, y el precio 110.000 dongs, cuando una chica vietnamita que se sentó a mi lado en Ninh Binh y con la que conversé durante el viaje, pagó 60.000 dongs. ¿50.000 dongs por esos cuatro kilómetros adicionales?. Ni mucho menos. Al comentárselo a ella, que tenía sólo 22 años y se desplazaba a la capital para ir a la universidad, se sintió avergonzada y se disculpó por eso, porque sabía que ocurría y que en Hanoi era igual, incluso entre los propios vietnamitas. Por supuesto, le contesté que no se preocupara, que pasaba en casi todos los países, incluso en el mío. Siempre hay gente que intenta aprovecharse de los turistas.

En resumen, el paisaje de Tam Coc merece ser visto, aunque en un viaje ajustado de tiempo, no es algo indispensable, más aún si tienes planeado ir a la bahía de Halong, y el pueblo no tiene nada más que ofrecer. Lo que sí me impresionó fue el templo Bai Dinh. La pena fue no tener tiempo ni fuerzas para pasar un par de días en el Parque Nacional de Cuc Phuong y comprobar si tiene su fama bien ganada. 


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