La garganta de Hokitika y Greymouth

Hokitika es un pequeño pueblo que nació bajo la fiebre del oro. Su entorno natural la ha convertido en un lugar muy visitado, especialmente por su playa, la garganta de Hokitika, con sus aguas azul turquesa, y el lago Kaniere. Muy cerca de allí se encuentra Greymouth, la mayor población de la costa oeste de la isla sur de Nueva Zelanda.

Garganta de Hokitika, Nueva Zelanda
Garganta de Hokitika

Los paisajes desde Franz Josef glacier hasta Hokitika eran muy bonitos aquel día. Los verdes valles y las montañas nevadas al fondo se veían espectaculares. La carretera número 6 transcurre paralela a la costa, por lo que se puede ver el Mar de Tasmania desde la misma. Crucé también varios ríos. El último de ellos fue el río Hokitika, sobre un puente con vistas increíbles, y al que volví caminando para tomar varias fotografías. En días claros se puede ver el monte Cook Aoraki


Vistas desde Franz Josef Glacier a Hokitika, Nueva Zelanda
Vistas desde Franz Josef Glacier a Hokitika

Vistas desde el puente sobre el río Hokitika, Nueva Zelanda
Vistas desde el puente sobre el río Hokitika

Vistas desde Hokitika, Nueva Zelanda
Vistas desde Hokitika

Vistas desde Hokitika, Nueva Zelanda
Vistas desde Hokitika

Vistas desde Hokitika, Nueva Zelanda
Vistas desde Hokitika

Hokitika


El pequeño pueblo de Hokitika nació tras el descubrimiento de oro en la costa oeste de la isla sur de Nueva Zelanda, en el año 1864, a orillas de la desembocadura del río Hokitika. Incluso años después llegó a ser una de las ciudades más pobladas del país. En sus calles centrales se pueden encontrar edificios históricos como la vieja Torre del Reloj. Por allí estuve dando un paseo antes de comer algo.

Torre del Reloj, Hokitika, Nueva Zelanda
Torre del Reloj, Hokitika

La playa no invitaba en absoluto a darse un chapuzón, llenas de rocas grises y troncos de árboles, y especialmente, por la bravura de las aguas del Mar de Tasmania. Sin embargo, el paseo por la misma es muy recomendable, y me dijeron que el atardecer es muy bonito desde la misma.

Playa de Hokitika, Nueva Zelanda
Playa de Hokitika

El entorno natural que rodea la pequeña localidad es la razón del auge turístico de esta zona. La garganta de Hokitika es, quizás, su principal atractivo turístico. Está a 33 kilómetros del pueblo, y sólo el paisaje hasta allí ya merece la pena, con amplias llanuras verdes llenas de ovejas y vacas, y las montañas al fondo. El camino está continuamente bien indicado con señales amarillas, por lo que no hay pérdida.

Valle de Hokitika, hacia la garganta, Nueva Zelanda
Valle de Hokitika, hacia la garganta

Valle de Hokitika, hacia la garganta, Nueva Zelanda
Valle de Hokitika, hacia la garganta

Desde el aparcamiento, en el que también hay baños públicos, hay un pequeño paseo de 15 minutos ida y vuelta hacia dos miradores. El primero muestra el puente colgante sobre el río Hokitika, con un color azul turquesa increíble, propio de aguas procedentes de glaciares. Cuesta creer cómo puede tener ese tono, casi imposible si no lo ves por ti mismo. El segundo, a escasos metros a la izquierda tras cruzar el puente, te lleva a unas rocas en uno de los lados del río. Desde allí, se puede apreciar mejor la garganta, y bajar hasta el nivel del agua.

Garganta de Hokitika, Nueva Zelanda
Garganta de Hokitika

Garganta de Hokitika, Nueva Zelanda
Garganta de Hokitika

Garganta de Hokitika, Nueva Zelanda
Garganta de Hokitika

Dicen que en verano hay mosquitos muy molestos, por lo que si vais en esas fechas, no os olvidéis el repelente.

Desde este lugar comienza rutas de trekking de varios días hacia lugares como el monte Brown. Podéis encontrar información en las páginas webs oficiales de Hokitika y Nueva Zelanda.

Mi siguiente visita fue el lago Kaniere, el otro gran atractivo de Hokitika. Se encuentra a 19 kilómetros de ésta, aunque a mitad de camino hacia la garganta, hay una pequeña carretera hacia allí. Éste es un destino más familiar, con diversas opciones de actividades tanto en el agua como en las pequeñas montañas que rodean al lago.

Lago Kaniere, Nueva Zelanda
Lago Kaniere

No había mucho movimiento cuando llegué, quizás por la estación invernal. Tomé algunas fotografías y seguí conduciendo hacia las cascada Dorothy por la pequeña carretera que rodea al lago Kaniere. Es muy estrecha, y sube y baja con curvas cerradas en las que no puedes ver si llega otro vehículo de frente. La verdad que sentí algo de miedo, no me estaba gustando la situación. Y además, estaba totalmente solo, no vi a nadie más en el camino.

Por fin conseguí llegar hasta el aparcamiento de la cascada Dorothy, que están a menos de cinco minutos andando desde allí. Eran bonitas, aunque quizás no lo suficiente para ir hasta allí con esa carretera. Ésta es, además, la que te lleva a la garganta de Hokitika, así que elegí bien al dar un rodeo más largo, aunque dicen que el paisaje es muy bonito desde la misma. 

Cascada Dorothy, en el lago Kaniere, Nueva Zelanda
Cascada Dorothy, en el lago Kaniere

Volví a Hokitika para llenar el depósito de gasolina y seguir el camino hasta Greymouth. Pero vi a una chica joven haciendo autostop, y para devolver el favor que otras personas me hicieron a mí en el pasado, la recogí. Se llamaba Loren, y era de Tasmania, concretamente de Standley. Fue la ciudad a la que no pude ir por falta de tiempo después de Launceston. Me contó de iba recorriendo Nueva Zelanda de esa forma o mediante autobuses. Aún no tenía los 25 años, por lo que las compañías de alquiler de coches le pedían un depósito de 2.000 dólares. Así que no lo quedaba otra forma.

Iba hacia el paso de montaña Arthur’s pass, el más alto de los tres que cruzan los Alpes del Sur de Nueva Zelanda. Al final, en lugar de dejarla en el desvío, decidí llevarla hasta allí, pues no había podido ver Arthur’s pass por el mal tiempo cuando lo intenté antes de regresar a Christchurch. Y no me arrepentí, porque los paisajes son muy bonitos en esa zona.

Arthur's Pass, costa oeste, Nueva Zelanda
Arthur's Pass, costa oeste

Arthur's Pass, costa oeste, Nueva Zelanda
Arthur's Pass, costa oeste

La dejé un par de kilómetros antes, en una pequeña estación de tren, porque quería tomar una ruta distinta hacia Greymouth antes del anochecer. Tomé el desvío hacia Moana y el lago Brunner, hasta que conecté con la carretera número 7, que me llevó ya directo hasta Greymouth. Ésta es la que cruza el paso de montaña Lewis Pass hasta Hanmer Springs

Moana y el lago Brunner, Nueva Zelanda
Moana y el lago Brunner

Moana y el lago Brunner, Nueva Zelanda
Moana y el lago Brunner

Greymouth


Era ya de noche cuando llegué a Greymouth, el mayor pueblo de la costa occidental de la isla sur de Nueva Zelanda, que se asienta a ambos lados de la desembocadura del río Grey. Al igual que en Hokitika, la minería de oro y jade (pounamu) es parte de su historia y origen. Es popular por su cerveza local, conocida en toda Nueva Zelanda, y por ser la estación final del tren TranzAlpine, que parte desde Christchurch y atraviesa Arthur's pass

El tren cuenta con grandes ventanas panorámicas, desde las que ver las llanuras, granjas, gargantas, ríos y montañas. Cuesta 179 dólares, y podéis encontrar más información en la páginaweb oficial de turismo de Nueva Zelanda

Esperaba encontrar más calor que las noches anteriores, por estar más al norte y lejos de los glaciares. Pero hacía mucho frío fuera. Comprobé la aplicación Rangers Camping NZ, y hay dos campings gratuitos en Greymouth para vehículos con baño dentro, pero no para el resto. Hay uno de los baratos en Blackball, a 24 kilómetros de Greymouth. Había circulado por esa carretera minutos antes, y de haberlo sabido quizás me hubiera quedado allí. Pero estaba cansando, no quería seguir conduciendo ni pasar frío por la noche. Así que opté por un hostal.

Reservé una cama en un dormitorio compartido de ocho por 29 dólares neozelandeses en el hostal Noah’s Ark Backpachers. Incluía un pequeño desayuno con tostadas y café. Cené conversando con unas muchachas jóvenes que trabajaban por allí con la Work Holiday Visa. La ducha caliente y dormir sin frío me vinieron muy bien para reponerme.

Entré en el supermercado en cuanto lo abrieron, y volví al hostal para cocinar para varios días. Luego me fui a visitar las calles centrales de Greymouth, que no parecían tener mucho atractivo, y los rompeolas en la desembocadura del río Grey. El Mar de Tasmania rugía con fuerza aquella mañana. La verdad es que me pareció un pueblo un tanto gris y triste, utilizado más como base para visitar Punakaiki y el Parque Nacional Paparoa, que eran precisamente mi siguiente destino. Y hacia allí emprendí el viaje. 


Greymouth, Nueva Zelanda
Playa de Greymouth

Greymouth, Nueva Zelanda
Desembocadura del río Grey, Greymouth

En resumen, Hokitika me pareció un pueblo con encanto, tranquilo, perfecto para una parada en un viaje por la isla sur de Nueva Zelanda. No así Greymouth. El lago Kaniere y, especialmente, la garganta de Hokitika, son lugares bonitos de ver, rodeados de un valle verde con las montañas nevadas detrás.

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2 comentarios :

  1. Preciosos sitio que solo tengo la suerte de ver en fotos gracias a entradas como estas porque desde luego yo no me puedo permitir el echo de viajar y menos tan lejos,ni creo que pueda tener la oportunidad de pisar sitios como estos ... GRACIAS

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    1. Gracias a tí por seguirme y por tus palabras, son mi mejor recompensa.

      Nunca digas nunca. Si puedes soñarlo, puedes hacerlo. Han sido muchas las veces que soñé con viajar a Nueva Zelanda durante mi vida. Y tres intentos previos el último año antes de conseguirlo.

      En temporada baja todo está mucho más barato, que es cuando fui yo. Y tengo otra entrada con consejos generales para ahorrar viajando por allí, por si te interesa:

      http://laaventuradeldragon.blogspot.com/2016/12/consejos-viajar-nueva-zelanda.html

      Un abrazo y gracias de nuevo :-D

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